Desde ASSITEJ España seguimos impulsando diferentes acciones orientadas a fortalecer y normalizar prácticas en mediación, accesibilidad y plena inclusión, así como iniciativas de formación artística y cultural, siempre desde el ámbito de las artes escénicas para la infancia y la juventud. El derecho de niños, niñas y jóvenes a participar plenamente en la vida cultural no puede entenderse como un horizonte deseable, sino como un derecho fundamental que debe atravesar la programación, la creación artística, la mediación y el funcionamiento cotidiano de los espacios culturales.
En este contexto, el trabajo de la Red Circuito ASSITEJ adquiere un papel esencial. Más allá de una red de exhibición, el Circuito se configura como una estructura de colaboración y pensamiento común entre responsables de programación, creadoras, mediadoras y comunidades. Un espacio desde el que imaginar y construir formas más abiertas, accesibles y conectadas de hacer cultura.
Las iniciativas que ASSITEJ España pondrá en marcha a lo largo de 2026 parten precisamente de esa necesidad de trasladar a la práctica inquietudes que ya están atravesando al conjunto del sector. La accesibilidad entendida como derecho, la mediación como herramienta de relación y cuidado y la creación artística como espacio de investigación y transformación social.
A lo largo de los próximos meses iremos desarrollando distintas acciones formativas, proyectos de mediación y herramientas de accesibilidad e inclusión pensadas para acompañar tanto a profesionales de las artes escénicas como a espacios culturales y comunidades.
Todas estas acciones comparten una misma voluntad. Generar contextos culturales más accesibles y más conectados con la realidad social de sus comunidades. Pero también fortalecer la red, crear herramientas compartidas y abrir espacios donde poder pensar colectivamente cómo queremos que sean los teatros y espacios culturales del presente y del futuro.
Entendemos este proceso como una invitación abierta a la colaboración, al intercambio y a la construcción colectiva. Porque si, algo atraviesa todas estas iniciativas, es la certeza de que los derechos culturales solo pueden sostenerse desde la práctica, el encuentro y el trabajo en común.









